EL SECRETO DE LA EMPLEADA
El pesado portón de hierro forjado de la mansión se cerró a espaldas del auto de Carlos con un chirrido sordo. Afuera, una tormenta de verano empezaba a desatar su furia sobre la ciudad, pero en el interior de la opulenta propiedad todo debía ser paz, silencio y perfección. Al menos, esa era la fachada…